Si reconoces alguno de estos planes, el Lab ya es tuyo. Esto es lo que hay adentro.
Tienes pantallas, ethernet y la silla ergonómica lista. Bajas de tu habitación, te conectas y ya estás en vivo.
El espacio está armado para que te metas en la zona. Monitors, silla, internet de verdad y el ambiente que inspira.
La sala tiene el ambiente y el equipo para que el contenido se vea como debe verse. Solo trae la consola o el juego.
Caben diez. La sala respira, el café queda a treinta pasos y la energía del lugar ya está encendida.
El lag no se arregla con edición.
Un setup de stream no es solo una pantalla. Es la suma de cuatro cosas que casi nunca están en el mismo lugar.
No hay que montar nada. Esto es todo lo que pasa entre tu mensaje y tu stream.
Reservas por bloques escribiéndonos. Llegas, te conectas y ya estás en vivo.
Basado en 42 sesiones verificadas en el Stream Lab.
La conexión por ethernet fue un cambio total. Cero lag, cero cortes. El ambiente de la sala se nota en cámara y la gente preguntaba todo el tiempo dónde estaba.
Vine a Medellín con el proyecto a medias. Reservé el Lab cuatro tardes seguidas y terminé con los assets listos. La silla ergonómica salvó mi espalda.
Estaba en Medellín por una semana de trabajo. Reservé el Lab tres noches. Sin instalar nada, sin configurar nada. Conecté y ya.
Vine a hacer fanart de un juego y el vibe del lugar me voló la cabeza. Las columnas con los caracteres asiáticos, la luz morada. Todo quedó en el stream.
Somos cuatro y necesitábamos un sprint de producción. Cabemos todos, el café estaba cerca y no hubo una sola excusa para no entregar.
Cada espacio hace algo que el hotel de al lado no tiene.