Si reconoces alguno de estos planes, el Lab ya es tuyo. Esto es lo que hay adentro.
En este Lab tenemos micrófonos, cabina y monitoreo para que lo hagas hoy mismo. Bajas de tu habitación y ya estás grabando.
Tenemos guitarra eléctrica y amplificador para que lo hagas. Llegas con las manos vacías y sales con la canción.
El rack, el controlador y el monitoreo ya están puestos. Solo abre la sesión y no la cierres.
Caben ocho. La cabina aísla, el lounge respira y el café queda a treinta pasos.
El eco no se arregla en edición.
Un estudio no es un micrófono. Es la suma de cuatro cosas que casi nunca están en el mismo lugar.
No hay que montar nada. Esto es todo lo que pasa entre tu mensaje y tu track.
Reservas por bloques escribiéndonos. Llegas, enciendes y grabas.
Basado en 34 sesiones verificadas en el Audio Lab.
Llegué con la canción en notas de voz y salí con el demo listo. La cabina no deja entrar nada, ni el ruido de la Circular. Volví tres veces el mismo mes.
Venía grabando en mi apartamento con una cobija colgada en la puerta. Acá el audio salió limpio de una y no tuve que editar ruido.
Estaba en Medellín por diez días y necesitaba terminar un EP. Reservé el Lab cuatro noches seguidas. Cero traslados, cero excusas, cero equipo por cargar.
Llegué sin equipo porque venía de un viaje. El ampli y la eléctrica ya estaban ahí. Ensayé dos horas y quedé listo para la fecha del sábado.
Somos cinco y pensábamos que no íbamos a entrar. Cabina para grabar, lounge para descansar y café ahí mismo. Grabamos dos tracks en una tarde.
Cada espacio hace algo que el hotel de al lado no tiene.